El festival Lesbípolis ha reunido a unas 300 personas en Teruel y ha puesto el foco en la necesidad de crear espacios propios para la cultura lésbica desde los territorios periféricos de Aragón. Bajo el lema de que “no es un capricho, es un lugar necesario”, la cita ha querido reivindicar la visibilidad y el encuentro en un contexto marcado por la dispersión territorial y la falta de referentes fuera de las grandes ciudades.
Desde la organización, Café con Bollos ha subrayado el impacto del encuentro y ha asegurado que la experiencia ha dejado una huella profunda entre las asistentes. “Aquí ha empezado algo… lo que ha pasado estos días ha sido profundamente transformador”, han señalado, en referencia a un festival que ha combinado cultura, convivencia y reivindicación.
La iniciativa se ha consolidado como un espacio de referencia para el colectivo lésbico en Aragón, especialmente en zonas como Teruel, donde la oferta cultural y de encuentro es más limitada. El festival ha apostado por tejer comunidad desde el territorio y por visibilizar realidades que habitualmente quedan fuera del foco mediático y social.
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