Fundación Artemisan ha alertado de nuevos ahogamientos de fauna en los canales de Calanda-Alcañiz y de la Estanca de Alcañiz y ha reclamado a la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) que adopte medidas urgentes para frenar una problemática que, según denuncia, sigue sin resolverse en su totalidad.
La entidad recuerda que, a petición de la propia CHE, elaboró un plan integral tras un estudio exhaustivo sobre los factores que provocaban las caídas, los puntos de mayor riesgo y las actuaciones necesarias para evitarlas. Sin embargo, meses después sostiene que no se han ejecutado todas las medidas previstas y que, en el caso del canal de la Estanca, algunas de las soluciones instaladas fueron retiradas para su limpieza y no se han repuesto, lo que habría derivado en un repunte de casos.
Técnicos de Artemisan prevén desplazarse a ambos canales la próxima semana para comprobar el grado de implantación de las actuaciones propuestas. Además, la fundación ha solicitado una reunión con el presidente de la Confederación para analizar la situación actual y la de otras infraestructuras hidráulicas con problemas similares en Aragón. Este medio ha intentado recabar la versión de la CHE, sin éxito.
La primavera vuelve a ser el periodo más conflictivo, ya que el desplazamiento de los grupos animales incrementa el riesgo de caídas. Artemisan calcula que en esta época se registran de media entre 50 y 60 animales muertos en canales e infraestructuras de riego del Bajo Aragón. En esta ocasión, la alerta ha partido de cazadores de la zona, que han detectado nuevos casos de ahogamiento.
El presidente de la fundación, Luis Fernando Villanueva, ha explicado que entienden la necesidad de retirar las boyas para las tareas de limpieza, pero considera que el procedimiento podría haberse realizado antes de la fase crítica. “Nos preocupa y queremos ver si se trata de un hecho puntual”, ha señalado.
Entre 2018 y 2024, Artemisan asegura que se contabilizaron 255 ahogamientos en los canales de Calanda-Alcañiz y la Estanca de Alcañiz, con el corzo como especie más afectada, con el 80,8 % de los casos. También se registraron tejones, jabalíes, cabras y, en menor medida, perros, ovejas, zorros y gatos.
El plan elaborado por la fundación recogía medidas preventivas como el acondicionamiento de pasos de fauna mediante desbroces y mejora de la visibilidad, la habilitación de tramos cubiertos, la aportación de tierra sobre el hormigón para facilitar el agarre, la creación de pasarelas con paso de fauna y el vallado parcial de algunos tramos.
Entre las medidas correctoras figuraban la construcción de rampas con ligera inclinación, la colocación de malla metálica anclada al cajero, la instalación de salidas del canal a favor de corriente, rampas metálicas de salida elevada, líneas de boyas y el rebajado de rampas ya existentes con mallazo de acero.
La elaboración del plan contó con un grupo de trabajo específico en el que participaron administraciones, agentes medioambientales, la Federación Aragonesa de Caza, cazadores del entorno, asociaciones conservacionistas, vecinos, miembros de Fundación Artemisan y la propia CHE.
Bajo el lema ‘Canales de la muerte’, Artemisan puso en marcha en 2020 una campaña para denunciar la situación de numerosos canales de España, abandonados en muchos casos y sin mecanismos adecuados para evitar que fauna silvestre y doméstica quede atrapada y muera ahogada.
La fundación insiste en que seguirá trabajando para detectar estos puntos negros en los canales de riego y para reclamar a las administraciones competentes soluciones definitivas que eviten nuevas muertes en el Bajo Aragón.
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