Sindicatos y fuerzas políticas alertan del deterioro laboral y social en Andorra y el territorio bajoaragonés

Andorra volvió a convertirse este 1 de mayo en el epicentro de las reivindicaciones laborales en el Bajo Aragón Histórico, en una jornada en la que sindicatos y representantes políticos alertaron del deterioro social y económico que arrastra la comarca. La escasa participación, con unas 200 personas frente a las cerca de 300 de otros años, no rebajó el tono de unas protestas centradas en la falta de empleo, la despoblación y la incertidumbre en torno a la transición energética.

UGT enmarcó la movilización bajo el lema de este año, “reclamar derechos y no trincheras: salarios, vivienda y democracia”, y defendió la necesidad de mantener la presión en la calle para visibilizar los problemas estructurales del territorio. Su secretaria comarcal, Ana María Sánchez, reconoció que la asistencia fue menor de lo esperado, aunque animó a reforzar la participación en próximas convocatorias. “El futuro es cosa de todos y no nos va a quedar otra que movilizarnos y salir a la calle”, afirmó, al tiempo que advirtió de que la situación en la comarca sigue siendo preocupante, con tasas de paro que rondan el 13 y el 14%.

Uno de los principales focos de preocupación sigue siendo el desarrollo del Nudo Mudéjar y el proceso de transición justa tras el cierre de la central térmica de Andorra. Desde UGT denunciaron el recorte de expectativas en torno a los proyectos previstos: de los 1.800 megavatios iniciales se pasó a 800 y después a 406, sin que, según el sindicato, haya respuestas claras. Sánchez lamentó que los empleos anunciados no se estén materializando y cuestionó qué futuro aguarda a la comarca y a los trabajadores que emigraron y no han regresado.

Desde Comisiones Obreras, su secretario general en Andorra, Pedro Romero, insistió en la gravedad del desempleo en la zona. “Estamos muy por encima del resto en desempleo. Aquí se cierran empresas, no viene nada y no hay recursos”, señaló. Romero criticó además la falta de información y avances tras el cierre de la térmica: “Pedimos datos al Gobierno de Aragón y no supieron darnos ni cifras ni proyectos. No sabemos nada, cero”. En su intervención alertó de que, si no se actúa con rapidez, “nuestra zona se muere”. El sindicato también puso el acento en la seguridad laboral y reclamó mayor implicación empresarial para evitar más accidentes mortales en el trabajo.

La vivienda apareció también como uno de los grandes obstáculos para fijar población en el Bajo Aragón. Tanto UGT como CCOO coincidieron en que sin acceso a una vivienda digna es imposible plantear un proyecto de vida en la comarca. “Si no hay vivienda, no hay proyecto de vida”, resumió Romero, mientras que desde UGT subrayaron que la falta de empleo y de casas está frenando el regreso de jóvenes y familias al territorio.

En el plano político, el alcalde de Andorra y secretario general del PSOE en Teruel, Rafa Guía, cargó contra el Gobierno de Aragón al asegurar que la provincia va a contracorriente del resto del país. “Mientras en España se baten récords de empleo, en Teruel vamos a la baja”, afirmó, responsabilizando al Ejecutivo de Jorge Azcón de esta situación. Guía reclamó mayor implicación institucional y empresarial en la reindustrialización de la zona y recordó que Endesa mantiene un compromiso histórico con el territorio que, a su juicio, no puede eludir.

También Teruel Existe aprovechó la jornada para denunciar lo que considera un “aparente fracaso de la transición justa”. Su portavoz, Tomás Guitarte, sostuvo que no se ha planificado adecuadamente la llegada de nuevos empleos antes de la pérdida de los existentes. Además, puso sobre la mesa otra de las contradicciones del medio rural: “En nuestros pueblos sí hay trabajo, lo que faltan son trabajadores”, apuntó, reclamando políticas que faciliten el relevo generacional y la llegada de población.

Pese a las diferencias, el mensaje común de sindicatos y formaciones políticas fue claro: la comarca necesita medidas urgentes para frenar el deterioro laboral y social. Ana María Sánchez resumió el sentir de la jornada al defender que “defender nuestros derechos hoy es asegurar el futuro de mañana”, en una movilización que volvió a evidenciar que el porvenir del Bajo Aragón sigue siendo una de las principales preocupaciones del territorio.

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