El barrio que convirtió una cárcel en vida planta cara a Chueca

La asamblea del CSO Kike Mur y el tejido vecinal de Torrero han respondido con firmeza al aviso de desalojo lanzado por el Gobierno municipal de PP y Vox en Zaragoza. El colectivo rechaza lo que considera una ofensiva política contra los espacios comunitarios y denuncia también un intento de “borrado de memoria” de este enclave situado en la antigua cárcel de Torrero.

Tras casi 16 años de actividad, quienes sostienen el centro autogestionado subrayan su arraigo social en el barrio y aseguran que el Kike Mur se ha consolidado como un espacio de encuentro, participación y vida comunitaria. Frente a la amenaza de cierre, anuncian que no se resignarán y preparan movilizaciones para defender su continuidad.

“Si el CSO Kike Mur cae, Zaragoza se levanta”, advierten desde la asamblea, que insiste en que no aceptará el desalojo ni la desaparición de un proyecto que consideran parte de la historia reciente de Torrero y de la ciudad.

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