Las selecciones europeas no tuvieron piedad de sus rivales en el estreno. Alemania destrozó a Curazao con un contundente 7-1, firmando la mayor paliza en lo que llevamos de cita mundialista gracias a una pegada demoledora. Por su parte, Suecia pasó por encima de Túnez con un inapelable 5-1, en un choque donde el delantero Alexander Isak asumió los galones y dirigió la ofensiva escandinava a su antojo.
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