El redoble del tambor vuelve a latir en Alcañiz en el Pregón del Viernes Santo

El Viernes Santo volvió a teñir de azul las calles de Alcañiz, donde miles de vecinos se echaron a la calle para vivir una de las citas más emotivas de la Semana Santa del Bajo Aragón. Tras varios días de viento, la meteorología dio una tregua y el sol acompañó una jornada marcada por la tradición, el sentimiento colectivo y el inconfundible redoble del tambor.

Desde primera hora, el centro histórico y la parte baja de la ciudad se llenaron de familias, grupos de amigos y tamborileros que aguardaban uno de los instantes más esperados del año. El sonido seco y vibrante de los tambores volvió a imponerse como seña de identidad de Alcañiz, en una celebración que congrega a generaciones enteras alrededor de una misma costumbre.

La priora de este año, Yolanda Valles Casas, fue la encargada de pronunciar el pregón en un acto cargado de emoción. “Más que nervios, es emoción. Tener todos los tambores callados y poder dar el pregón es un momento muy emocionante”, señaló, recordando además el vínculo familiar que la une a esta tradición y dedicando el honor a su padre, prior del Santo Entierro, que a sus 95 años continúa participando activamente en la Semana Santa alcañizana.

Tras la lectura, el silencio se rompió con el arranque simultáneo de los tambores, que resonaron con fuerza por toda la ciudad. El estruendo colectivo, compartido por niños, jóvenes y veteranos, volvió a convertir este momento en uno de los más intensos de la Semana Santa de Alcañiz y del conjunto del Bajo Aragón.

El eco de los tambores seguirá acompañando a la localidad hasta el Sábado Santo, cuando se anuncie su cese. Hasta entonces, Alcañiz continuará viviendo una de sus tradiciones más arraigadas, símbolo de identidad, fe y continuidad en la comarca.

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