Miles de personas se han congregado esta tarde de Viernes Santo en el Monte Calvario de Alcorisa para asistir a la 49ª edición del Drama de la Cruz, una de las citas más emblemáticas de la Semana Santa aragonesa. La representación de los últimos días de la vida de Cristo ha incorporado este año nuevas escenas y recursos escénicos con el objetivo de reforzar el realismo y la espectacularidad de una obra que, casi medio siglo después de su nacimiento, sigue creciendo en público y en reconocimiento.
La singularidad del Drama de la Cruz reside en su escenario natural. Lejos de los recintos cerrados o de los entornos urbanos habituales en otras representaciones de la Pasión, la escenificación se desarrolla en la ladera del Monte Calvario, siguiendo el Via Crucis empedrado del siglo XVI que asciende hasta la cima, donde se produce el momento culminante de la crucifixión. Esa integración con el paisaje convierte la experiencia en un recorrido sensorial en el que el público percibe el sonido del martillo sobre los clavos, el olor a romero y el viento frío que ha acompañado la tarde.
Desde primera hora de la tarde, numerosos asistentes se acercaron a la plaza José Ángel Azuara, donde se habilitó una exposición fotográfica y divulgativa sobre la obra, desde la entrada triunfal en Jerusalén hasta la crucifixión, pasando por escenas como el encuentro con la Verónica camino del Gólgota. La organización también ha permitido en los últimos años que los visitantes puedan tocar algunos de los elementos empleados en la representación, como la corona de espinas, los clavos, el flagelo o el equipo de la guardia romana, con el fin de acercar al público el trabajo artesanal que hay detrás de cada detalle.
Iván López ha interpretado por cuarta y última vez a Cristo. Al término de la función, visiblemente emocionado, ha explicado que esta edición ha sido especialmente intensa para él porque supone su despedida del personaje antes del relevo previsto para 2027. Junto a él, unos 300 actores y actrices aficionados han dado vida a la Judea del siglo I tras meses de ensayos realizados desde comienzos de año.
Como complemento a la representación, el público ha podido visitar una muestra fotográfica paralela con 60 imágenes en blanco y negro firmadas por el fotógrafo local Abilio Andrés, centradas en gestos, miradas y sombras de la obra. Las fotografías se han puesto a la venta con fines solidarios y la recaudación se destinará íntegramente a la Asociación Española Contra el Cáncer.
La Asociación Cultural Drama de la Cruz ha destacado la buena acogida de la jornada y ha agradecido la presencia de los miles de visitantes que han acompañado la representación. Su presidente, Mario Nuez, ha subrayado que ya se trabaja en la 50ª edición, que se celebrará el próximo año, con la intención de seguir renovando la experiencia sin perder el rigor histórico que caracteriza al montaje.
Desde su estreno en 1978, cuando apenas un pequeño grupo de vecinos impulsó la primera escenificación, el Drama de la Cruz ha evolucionado de forma constante. En los últimos años se han incorporado pantallas gigantes con retransmisión en directo, también pensadas para facilitar la visión a las personas con movilidad reducida, y se ha mantenido la voluntad de cuidar cada elemento de la puesta en escena, incluida la indumentaria de la guardia romana y algunos pasajes del guion en latín.
La cita se ha consolidado como uno de los grandes referentes de la Semana Santa en Aragón y como una manifestación colectiva en la que participa buena parte del municipio. Cada año, Alcorisa moviliza a cientos de vecinos que colaboran en la confección de vestuario, la preparación del recorrido y el mantenimiento del entorno del Calvario, un compromiso que ha permitido mantener viva una representación que nació sin vocación de continuidad, pero que hoy forma parte del patrimonio emocional y cultural de la localidad.
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