El Hospital de Alcañiz ha tardado dos décadas en convertirse en una realidad plenamente operativa. Lo que comenzó como un proyecto anunciado a mediados de los años 2000 ha estado marcado por sucesivos anuncios de apertura, cambios de gobierno, disputas sobre la gestión, dificultades en la compra de los terrenos y varias paradas en la ejecución de las obras. Todo ello mientras más de 73.000 vecinos de siete comarcas del Bajo Aragón Histórico esperaban una infraestructura clave para la sanidad de la zona.
En 2006 arrancaron las primeras conversaciones entre el Gobierno de Aragón y el Ayuntamiento de Alcañiz para definir la ubicación del futuro centro. Aquel mismo año se creó una comisión de seguimiento y se empezó a redactar el plan funcional. Entonces ya se asumía que el viejo hospital tenía una vida limitada.
Un año después, en 2007, el Ejecutivo autonómico y el consistorio anunciaron que la licitación llegaría en 2008 y que la obra estaría terminada en 2011. Sin embargo, la compra de los terrenos se convirtió en un proceso largo y conflictivo, con críticas de los propietarios por la falta de transparencia y por el ritmo de las negociaciones. La adquisición del suelo, prevista inicialmente para 2010, se demoró todavía más.
Con el terreno finalmente cerrado, el proyecto siguió avanzando entre nuevas promesas. La DGA llegó a fijar 2012 como fecha de inicio de las obras, pero el debate político se trasladó al modelo de gestión. Durante el mandato de Luisa Fernanda Rudi se apostó por una fórmula de colaboración público-privada, una decisión que provocó movilizaciones y concentraciones en defensa de un hospital cien por cien público. Más adelante, ya con Javier Lambán al frente del Gobierno de Aragón, se rectificó el planteamiento y se redujo la externalización a dos servicios asistenciales.
La colocación de la primera piedra llegó en octubre de 2017, en un acto oficial que parecía abrir por fin la cuenta atrás definitiva. No obstante, las obras no avanzaron al ritmo previsto y acabaron paralizadas durante dos años y medio por el incumplimiento de la empresa adjudicataria. La rescisión del contrato obligó a repetir el concurso y a rehacer el calendario. La construcción se reanudó en junio de 2021 con un sobrecoste de 40 millones respecto al presupuesto inicial.
En 2022, el edificio ya superaba el 34% de ejecución y se confiaba en que pudiera entrar en servicio en 2024. La obra terminó ese año, pero todavía quedaban meses de equipamiento y traslado de material e instalaciones, una fase que supuso una inversión adicional de 9,3 millones de euros.
La actividad hospitalaria comenzó por fin de forma progresiva el 30 de junio de 2025, con el traslado inicial de 240 pacientes y de servicios como Rehabilitación y Salud Laboral. El consejero de Sanidad, José Luis Bancalero, destacó entonces el alcance del cambio y anunció una incorporación escalonada del resto de prestaciones.
La apertura total se completó casi un año después. El 2 de junio se activaron las urgencias en el nuevo centro y el día 12 se realizó el último traslado, con las extracciones de sangre ya en las nuevas instalaciones. El Hospital de Alcañiz quedó así plenamente operativo, cerrando un proceso largo y lleno de obstáculos que ha condicionado durante años la atención sanitaria de toda la comarca.
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