Dos nuevos enclaves del Matarraña en la Lista Roja del Patrimonio: els fortins de Cabrera y el Castell dels Moros

Dos enclaves del Matarraña se han sumado a la Lista Roja del Patrimonio, elevando a nueve el número de bienes de la comarca incluidos en este catálogo impulsado para visibilizar elementos en riesgo de desaparición. Las últimas incorporaciones son els Fortins de Cabrera, en Beceite, y el Castell dels Moros, en Fuentespalda.

A estos dos bienes se sumaron el pasado verano el Molino Viejo de La Fresneda, la ermita de Santa Bárbara de Monroyo y dos enclaves de Valderrobres: el Mas de Sant Miquel d’Espinalvà y la ermita de la Magdalena.

Els Fortins de Cabrera constituyen un conjunto defensivo formado por tres posiciones situadas a distintas alturas en la Solana de Villa Roig, a poco más de un kilómetro y medio al sur de Beceite. Levantados sobre un cerro rocoso con dominio visual sobre el paso hacia los Puertos de Beceite y el Parrissal, tuvieron un papel estratégico durante las Guerras Carlistas, al permitir el control del territorio, la organización de repliegues y la vigilancia de los accesos. La obra, atribuida al entorno militar de Ramón Cabrera, fue concebida en desnivel para mejorar la defensa del enclave. Hoy, el conjunto permanece en estado de ruina tras su abandono en 1840, al término de la contienda carlista.

El fortín principal, situado a 914 metros de altitud, es el de mayores dimensiones. Construido con mampostería irregular, presenta una planta casi rectangular reforzada por dos torreones circulares en los extremos, unidos por una muralla que en origen estuvo cubierta. Mide 27 metros de largo por 8 de ancho y ocupa una superficie aproximada de 170 metros cuadrados. El fortín intermedio se organiza en un pequeño recinto ovalado con gruesos muros y un almacén adosado, mientras que el inferior, muy deteriorado, se alza sobre un espolón rocoso que domina la carretera.

Por su parte, el Castell dels Moros de Fuentespalda es un conjunto fortificado de entre los siglos XII y XIV compuesto por una torre rectangular y un recinto amurallado anexo, en la partida de la Villabell. El torreón alcanza una altura actual máxima de 9,8 metros y conserva dos cuerpos diferenciados, con mampostería reforzada en las esquinas y una fase superior recrecida con mortero y piedra. La estructura habría contado con hasta tres plantas y terraza almenada, además de un posible aljibe en la planta baja.

La fortificación se sitúa en un territorio incorporado al reino de Aragón a finales del siglo XII, en un contexto de frontera y de establecimiento de nuevos colonos cristianos. Sobre su origen existen distintas hipótesis, aunque la más aceptada apunta a que fue construido tras la conquista cristiana para controlar el entorno y prevenir incursiones andalusíes. En 1232, Arnaldo de Fuentespalda concedió la carta puebla que dio forma al núcleo de población actual. Otras teorías lo relacionan con asentamientos andalusíes previos o incluso con un castillo primigenio anterior a la villa, aunque estas opciones se consideran menos probables.

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