La familia del tambor mantiene viva una de las tradiciones más arraigadas de la Semana Santa aragonesa. Los cuatro hermanos, Juanma, Rosa, Rocío y Javi, han conseguido transmitir a sus ocho hijos el mismo sentimiento y devoción por estas fechas que ellos heredaron en casa.
Cada año, la reunión en torno a la abuela Pili se convierte en el punto de encuentro obligado para todos. Allí se juntan antes de salir a la calle y vivir juntos unos días marcados por el sonido de los tambores, la emoción compartida y el arraigo familiar.
En esta casa, la Semana Santa no se entiende por separado. Los primos esperan juntos la llegada de los actos más señalados y ninguno imagina subir a la plaza de España sin hacerlo en familia. Un vínculo que va más allá de la tradición y que refuerza, generación tras generación, el sentimiento de pertenencia a la tierra y a unas celebraciones que siguen muy vivas en Aragón.
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