El Día de Aragón ha quedado marcado por el acuerdo alcanzado entre PP y Vox para reeditar su entendimiento de gobierno en la comunidad. El pacto devuelve a la ultraderecha a la estructura del Ejecutivo autonómico con tres consejerías, una vicepresidencia y capacidad de influencia directa en la agenda política del Gobierno de Aragón.
La negociación, presentada en pleno 23 de abril, ha sido recibida con duras críticas por parte de la oposición, que acusa al presidente Jorge Azcón de haber cedido a las exigencias de Vox para garantizar su estabilidad parlamentaria. PSOE, CHA, Izquierda Unida y Teruel Existe consideran que el acuerdo supone una ruptura con el tono institucional que exige una jornada como el Día de Aragón y alertan de un viraje ideológico en áreas sensibles de la acción de gobierno.
Entre los principales reproches figuran el riesgo de recortes en materia de derechos, el aumento del discurso excluyente y una posible merma del autogobierno aragonés. Los grupos opositores sostienen que el pacto responde más a una estrategia de supervivencia política que a un proyecto de comunidad y advierten de que puede trasladar a las instituciones una agenda marcada por el enfrentamiento, la recentralización y el retroceso en políticas sociales.
La entrada de Vox en el Ejecutivo vuelve a situar a Aragón en el centro del debate político autonómico, en una jornada que tradicionalmente reivindica la identidad, la cohesión social y el autogobierno de la comunidad.
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