Amazon ha iniciado una nueva fase de expansión en Aragón con la previsión de levantar 30 centros de datos en distintos puntos del territorio, una operación que vuelve a situar a la comunidad en el foco de las grandes infraestructuras digitales de alto consumo energético. La multinacional presenta el proyecto como una apuesta de desarrollo, pero sobre el terreno persisten las dudas sobre el empleo real que dejará en las comarcas afectadas.
Los municipios de La Puebla de Híjar, Azaila, San Mateo de Gállego y Uesca se encuentran entre los espacios señalados para albergar estas instalaciones electrointensivas, que requerirán importantes recursos energéticos e hidráulicos. Pese a la magnitud de la inversión, la creación de puestos de trabajo estables vuelve a quedar en entredicho.
La compañía ha recurrido a una estimación de empleos directos que, según denuncian las voces críticas, no cumple con el requisito de impacto laboral necesario para justificar la declaración de inversión de interés general. En Aragón, el debate se reabre en torno al modelo de implantación de estas macroinfraestructuras y a sus consecuencias para los territorios que las acogen.
Mientras Amazon consolida su presencia en la comunidad, crecen las críticas por el desequilibrio entre el coste territorial de los proyectos y el retorno social y laboral que generan. Para los municipios implicados, la segunda expansión de la tecnológica reaviva la preocupación por un desarrollo que, una vez más, podría dejar más carga ambiental que empleo estable.
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