Donald Trump, presidente de Estados Unidos, vuelve a estar en el centro de la polémica tras ser rebautizado en determinados ámbitos como “TACO”, siglas de la expresión inglesa “Trump Always Chicken Out”, que alude a que suele recular en sus amenazas o decisiones. El apelativo, cargado de ironía, circula entre sus detractores como una burla a su imagen pública y a su estilo político, caracterizado por el bravuconeo y la confrontación.
La denominación se ha extendido en redes y tertulias como una crítica mordaz a su comportamiento, especialmente en asuntos relacionados con la inmigración y con su discurso contra la población latina y, en particular, la mexicana. La coincidencia con un plato típico de México añade un matiz simbólico a una expresión que busca ridiculizar al exmandatario.
La controversia vuelve a poner de relieve el clima de polarización que rodea a Trump, figura habitual en las crónicas políticas internacionales por sus declaraciones, su estrategia de confrontación y su capacidad para generar titulares tanto dentro como fuera de Estados Unidos.
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