Mateo Millán, uno de los condenados por la agresión sexual continuada a una menor conocida como la “manada de Huesca”, fue también uno de los neonazis detenidos tras una brutal paliza de carácter ideológico registrada en el Tubo de Huesca en 2024.
El caso pone el foco en la conexión entre la violencia machista y la violencia ultraderechista en Aragón. Millán formó parte del grupo implicado en aquella agresión, que dejó a un joven herido tras un ataque vinculado al odio ideológico.
Su nombre vuelve ahora a primer plano después de la condena por los hechos de violencia sexual, en un episodio que reaviva la preocupación por la reiteración de conductas violentas y extremistas en la capital altoaragonesa.
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