Ángel Arrébola Fernández ha regresado este sábado a Caspe, 28 años después de su ordenación sacerdotal en la Colegiata, para pronunciar el pregón de la Semana Santa de la Ciudad del Compromiso. El actual párroco de San Valero de Zaragoza, natural de Zuheros (Córdoba), mantiene desde hace casi tres décadas un vínculo estrecho con la localidad bajoaragonesa, donde asegura haber vivido una de las etapas más importantes de su vida.
Arrébola ha recordado con emoción sus primeros años en Caspe, cuando se ordenó en febrero de 1998 y comenzó una relación pastoral y personal que, según ha explicado, se consolidó también durante sus estudios de Derecho en la extensión de la UNED de la localidad. La Coordinadora de la Semana Santa de Caspe ha querido reconocer esa trayectoria eligiéndolo como pregonero en un acto que ha reunido a numeroso público en la Colegiata, pese al frío viento.
Durante su intervención, el sacerdote ha repasado su paso por la comarca y el afecto que conserva por Caspe y su Semana Santa. Ha destacado el crecimiento de esta celebración, con dos procesiones más que en la época en la que vivió allí, y ha puesto en valor la implicación de las cofradías y de quienes trabajan cada año para mantener viva la tradición. También ha agradecido el papel del coordinador, Marcos Sánchez, y el esfuerzo de todas las hermandades.
El acto ha servido además para entregar los premios del concurso de dibujo organizado por la Coordinadora de la Semana Santa de Caspe. La jornada ha marcado el arranque de los días más intensos para las cofradías de la localidad, que desde este Domingo de Ramos hasta el Domingo de Pascua protagonizarán las principales procesiones y actos litúrgicos.
“Vivamos la intensidad de la Semana Santa”, ha concluido Arrébola, en un pregón que ha querido ser, sobre todo, un gesto de gratitud hacia Caspe y sus vecinos.
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