Rosana Ginés, la pregonera del sentir que une a Andorra

Rosana Ginés será la pregonera de la Semana Santa de Andorra 2026, una designación que recibió por sorpresa mientras cumplía su turno de tarde en el hospital. La noticia, trasladada en una llamada telefónica, le provocó, en sus palabras, «un madre mía infinito», una reacción inicial de asombro que pronto se transformó en ilusión y en una profunda sensación de responsabilidad.

Con el paso del tiempo, Ginés admite que hubo señales que apuntaban a esa elección: comentarios de vecinos, rumores en el pueblo y la confirmación posterior de que su nombre llevaba años sobre la mesa. Aun así, no se lo esperaba, en parte porque su marido ya fue pregonero de las fiestas patronales en 2018, lo que la mantenía al margen de cualquier posibilidad personal. Su vínculo con la Semana Santa se remonta a la infancia, cuando con apenas 9 años comenzó a salir en procesión con el tambor junto a su hermano José Luis, conocido como ‘El Conejo’, al que considera su gran referente.

La tradición cofrade forma parte de su historia familiar desde generaciones atrás. Su padre tocó el bombo en su juventud, instrumento que aún se conserva en la masada familiar, aunque finalmente fueron los tres hermanos quienes se inclinaron por el tambor. Su relación con la Semana Santa se nutre de dos ramas: la cofradía de María Magdalena, por parte materna, y la de la Oración del Huerto, por parte paterna. Esta última fue la que decidió reforzar en su juventud para garantizar la continuidad de la tradición en casa. Ahora, también ha logrado transmitir esa afición a sus hijos, Pablo y Marina.

Aunque reside en Madrid, Rosana Ginés asegura que nunca ha perdido el vínculo con Andorra. Al contrario, sostiene que la distancia ha reforzado su sentimiento de pertenencia. «Cuando estás fuera, cada minuto en el pueblo cuenta el doble», afirma. Ha regresado al municipio en incontables ocasiones, pero reconoce que esta será una cita distinta, marcada por la emoción de dirigirse a sus vecinos en uno de los actos más esperados del calendario local.

Ginés ya sabe lo que es representar a Andorra fuera del municipio. Hace dos años, cuando fue nombrada mayoral de la cofradía, ejerció esa representación en FITUR, en Madrid. Ahora afronta la Semana Santa con una implicación total, desde los preparativos de túnicas y tambores en casa hasta el reencuentro con las calles y la gente del pueblo. El sonido del tambor en el hogar, dice, le provoca «un escalofrío de alegría». «Es sentir que ya estás donde tienes que estar», resume. De cara al pregón, tenía claro que quería «compartir su corazón» y ofrecer un momento de cercanía en el que todos recordaran por qué quieren tanto su Semana Santa.

El día del pregón, el frío y el viento no restaron participación a la localidad. Decenas de vecinos se congregaron a las puertas de la iglesia para seguir el desfile de estandartes, penitentes, tambores y bombos. Ya en el templo, abarrotado, el discurso de Ginés estuvo marcado por el amor a la tradición y a su familia. «Mi forma de sentir Andorra nace de una infancia que fue preciosa, y en la que la Semana Santa estuvo muy presente. Es una entrega que recorre mi árbol genealógico», expresó durante el acto, en el que también animó a los vecinos a participar de sus días grandes.

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