Del estruendo a los abrazos: los ceses de los toques marcan el final de los redobles y el inicio de un nuevo año

El estallido de los últimos redobles dejó este Sábado Santo escenas de emoción, aplausos y abrazos en la Ruta del Tambor y Bombo del Bajo Aragón Histórico, donde varias localidades pusieron fin a la Semana Santa con sus tradicionales ceses del toque. A medida que avanzó la tarde, las plazas fueron enmudeciendo tras las últimas sacudidas de palillos y mazas, en una jornada marcada por la intensidad, la devoción y la despedida de un sonido que, año tras año, congrega a vecinos y visitantes.

En Calanda, la Parada de los toques se vivió a las 14.00 con la corneta avisando primero del cambio de ritmo y, después, del momento exacto de la última señal. Minutos antes, los tambores y bombos llenaban la plaza con un repique cada vez más fuerte, en un ambiente de recogimiento y memoria hacia los fallecidos. Llegada la hora, el silencio sustituyó al estruendo y la Semana Santa calandina quedó oficialmente cerrada entre rostros de nostalgia.

Híjar también puso fin a sus actos con la procesión de Subida de Imágenes, celebrada a las 18.00, un recorrido que marca el cierre de la Semana Santa sin necesidad de un cese específico. Con las peanas devueltas al edificio Tambor, los instrumentos regresaron a sus armarios hasta el próximo año.

La tarde avanzó con los últimos toques en Albalate del Arzobispo, Alcorisa, Alcañiz, Andorra, Samper de Calanda, Urrea de Gaén y La Puebla de Híjar. En Albalate, el fin llegó desde el balcón del ayuntamiento, donde la alcaldesa agitó el pañuelo blanco tras una tarde de Traslado de Imágenes y una última hora de concentración en la plaza. En Alcorisa, el cierre se produjo después de la procesión de la Soledad, con los tambores sonando hasta las 21.00 antes de guardar silencio hasta 2027.

En Urrea de Gaén, el cese se hizo efectivo a las 20.00 en la plaza de la iglesia. La alcaldesa, rodeada de amigas y vecinos, retiró el pañuelo blanco y, tras la señal, la plaza respondió con aplausos y abrazos. También en Alcañiz, donde el cese oficial se ha consolidado desde 2023, la joven Yolanda Alcarraz fue la encargada de bajar el cetrillo ante la iglesia en representación de José Manuel Vallés, prior del Santo Entierro. La cita reunió a más participantes que en años anteriores y reforzó una tradición que sigue creciendo.

Andorra vivió un cierre multitudinario a las 20.30, con la plaza de la Iglesia abarrotada tras la procesión de la Soledad. El final de los redobles reunió a cientos de vecinos que resistían, una vez más, el momento de despedir el sonido del tambor.

En Samper de Calanda, el toque de corneta desde el balcón marcó a las 21.00 el punto final de una larga tarde de rondas callejeras. El cese cerró una jornada intensa en la que cuadrillas y Escuela del Tambor mantuvieron el pulso hasta el último instante. Y en La Puebla de Híjar, los últimos redobles se alargaron hasta las diez de la noche, con la plaza cada vez más concurrida y con vecinos de otros pueblos acercándose para escuchar los últimos golpes antes del silencio. Allí, el alcalde, Pedro Bello, dio la señal final desde un peldaño móvil visible desde la calle Mayor. El gesto, seco y rotundo, dio paso a una explosión de júbilo, aplausos y abrazos, en una despedida que muchos ya esperan repetir en 2027.

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