El Bajo Aragón Histórico ha vuelto a vivir con solemnidad los últimos compases de la semana grande de la Ruta del Tambor y Bombo con la celebración de los Santos Entierros entre el Viernes Santo y el Sábado Santo. Albalate, Alcañiz, Alcorisa, Andorra, Calanda, Híjar, La Puebla de Híjar, Samper de Calanda, Urrea de Gaén y otras localidades de la comarca han conmemorado la muerte de Jesús en un ambiente de recogimiento, duelo y tradición.
En Alcañiz, por segundo año consecutivo, las obras en la plaza de España han obligado a trasladar el Sellado del Sepulcro a la puerta de la iglesia de Santa María la Mayor, ofreciendo una nueva imagen de uno de los actos más emblemáticos de la Semana Santa alcañizana. Sheila Alejos, capitana de los romanos, y Daniel Lasmarías, hermano mayor de los hebreos, han protagonizado de nuevo en solitario este ritual, con el que se escenifica el cierre del sepulcro tras el entierro de Cristo.
Tras la ceremonia, la Dolorosa ha presidido la escena mientras los tambores volvían a sonar para acompañar el lamento hasta el cese de la actividad, previsto para las ocho de la tarde. Antes, pasos y figuras han recorrido la parte alta y baja de la ciudad encabezados por los cetrilleros, los mayordomos de la Cofradía del Santo Entierro y los portadores de estandartes de las tribus, en una procesión arropada por tamborileros, baturras y baturros que portaban las tortas de Pascua bendecidas. Centenares de vecinos y visitantes han seguido el desfile en una tarde de temperatura agradable, muy distinta a las frías y ventosas noches de las primeras procesiones.
En Urrea de Gaén, el Santo Entierro volvió a reunir emoción religiosa y el estruendo de tambores y bombos por sus calles estrechas y sinuosas. La procesión, que parte a las diez de la noche, comienza a prepararse apenas unos minutos antes con el trasiego en la iglesia para sacar peanas, faroles, estandartes y velas. La salida, marcada por el sonido de los tambores ya congregados en la plaza, vuelve a convertir este acto en uno de los momentos más intensos de la Semana Santa urreana.
Calanda vivió también una jornada de fuerte carga simbólica tras la Rompida de Hora. El Sábado Santo, la localidad se reunió a las nueve de la mañana en la plaza de España para participar en la Procesión del Santo Entierro, acompañada por el eco de bombos y tambores que recorrió sus calles. Al término del itinerario tuvo lugar la tradicional lucha entre Longinos y Centurión con motivo del sellado del sepulcro, ante la mirada silenciosa de todo el pueblo, en un acto que mantiene viva una de las señas de identidad más reconocibles del Bajo Aragón.
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