La reducción de potencia, la falta de transparencia en la gestión y la ausencia de un plan industrial sólido vuelven a situar en el centro del debate el futuro energético de las comarcas mineras de Aragón. El conocido como Nudo Mudéjar, vinculado a la transición energética en la provincia de Teruel, ha reabierto las críticas de sindicatos y colectivos del territorio, que denuncian que el proceso se está convirtiendo en un nuevo episodio de expolio, con más megavatios comprometidos que garantías reales de empleo, arraigo y desarrollo local.
Las voces críticas advierten de que el reparto de capacidad eléctrica no está llegando acompañado de proyectos industriales capaces de sostener actividad económica estable en la zona. En su lugar, señalan que las decisiones se están tomando sin suficiente información pública y con una orientación que beneficiaría a grandes operadores ajenos al territorio, mientras las comarcas afectadas continúan esperando alternativas que compensen el cierre del modelo basado en el carbón.
Para las organizaciones que siguen de cerca este proceso, la transición energética en Aragón no puede limitarse a la instalación de infraestructuras y a la suma de potencia conectada a la red. Reclaman que cualquier avance en materia energética vaya acompañado de planificación territorial, creación de empleo de calidad y participación efectiva de la ciudadanía y de los agentes sociales de las comarcas mineras, especialmente en Teruel, donde el impacto de estos cambios es más evidente.
El debate sobre el Nudo Mudéjar vuelve así a poner sobre la mesa una cuestión de fondo: si la transición en Aragón servirá para corregir desequilibrios históricos o, por el contrario, reproducirá un modelo extractivo que concentra beneficios fuera del territorio mientras deja en la zona las consecuencias sociales y económicas.
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