Georgina Orellano, activista y secretaria general de la Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina (AMMAR), ha reivindicado el derecho de las trabajadoras sexuales a definirse por sí mismas y ha defendido la organización sindical como una herramienta clave frente a la estigmatización y la violencia institucional.
Autora de *Puta feminista*, Orellano ha cuestionado el enfoque punitivista de parte del feminismo y ha denunciado la criminalización del trabajo sexual en un contexto de fuerte avance de políticas represivas y de recorte de derechos en Argentina bajo el gobierno de Javier Milei.
La sindicalista ha subrayado que la lucha organizada de las trabajadoras sexuales argentinas nació en un contexto de represión y encierro, en una experiencia que marcó el inicio de una reivindicación colectiva por la dignidad, los derechos laborales y el reconocimiento social.
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