Tambor de Honor de Alcorisa a casi un siglo de historia iniciada por mujeres

Alcorisa rendirá homenaje este año a la Cofradía Virgen de los Dolores con la entrega del Tambor de Honor, un reconocimiento a casi un siglo de historia marcado por el esfuerzo, la continuidad y, especialmente, por el papel decisivo de las mujeres que impulsaron sus primeros pasos.

La cofradía, una de las más antiguas de la localidad junto a la de La Sangre de Cristo, es además la única imagen que participa en todas las procesiones de la Semana Santa alcorisana. Sus orígenes se remontan a antes de la Guerra Civil, aunque el primer documento conservado data de 1939, según explica Olga Velasco, actual presidenta y encargada de recoger la distinción.

Velasco subraya que la supervivencia de la hermandad no se entiende sin aquellas mujeres que sostuvieron la tradición en tiempos difíciles. «Se preocuparon de seguir la tradición y de captar a personas para hacer una buena cofradía. Tuvieron la valentía de hacerse cargo de esa tarea. Por eso este Tambor de Honor, sobre todo, es para ellas», señala.

La presidenta asumió el cargo en 2016, cuando se buscaba apoyo para renovar la junta. Aceptó con la idea de ayudar, pero terminó siendo elegida por mayoría. Diez años después, afronta su último año al frente de la cofradía con la satisfacción de recibir este reconocimiento en nombre de todas las integrantes, las actuales y las que las precedieron. «Aquí nadie es más que nadie. Siempre trabajamos juntas», afirma.

Durante estas décadas, la hermandad ha experimentado una profunda evolución. En sus inicios, recuerda Velasco, las mujeres debían abandonar la cofradía al casarse. Esa situación cambió hacia 1987, cuando un grupo de mujeres logró legalizarla tal y como existe hoy, con más de 90 miembros.

Pese a los cambios, la esencia se mantiene intacta: el respeto por la oración y el fervor religioso que rodean la Semana Santa. El negro sigue siendo el color de su vestimenta y la medalla de la Dolorosa continúa siendo su símbolo principal. Entre todos sus actos, la presidenta destaca la procesión del Encuentro entre la Dolorosa y el Cristo, que define como el momento más emotivo del año. «Creo que hablo por todas cuando digo que es la más especial. En mi caso, me emociono muchísimo todos los años», reconoce.

Velasco celebra también la incorporación de nuevas personas a la cofradía, entre ellas varios hombres, aunque advierte de la necesidad de garantizar el relevo generacional. «No somos una cofradía de personas mayores. Nos hemos hecho mayores perteneciendo a ella. Ahora necesitamos a nuevos integrantes, sobre todo jóvenes, para salvaguardar su legado», pide.

Con la mirada puesta en el futuro, la presidenta se despide satisfecha y convencida de que ha llegado el momento de abrir paso a una nueva etapa. «Hay que dar paso a gente nueva, y con nuevas ideas. El relevo generacional tiene que llegar», concluye.

Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *