Categoría: Actualidad

  • Entre el negro y el amarillo, la familia Escuín Albiac de Caspe comparte su pasión

    La Semana Santa de Caspe vuelve a estar marcada por la implicación familiar y la transmisión de una tradición que pasa de generación en generación. En la familia Escuín Albiac Moré, seis de sus miembros participan en distintas cofradías del municipio: tres en La Columna y tres en el Santo Entierro, con una de ellas colaborando en ambas. Todos comparten la misma devoción por las procesiones y la convicción de que la Semana Santa caspolina se sostiene gracias al compromiso de quienes se implican en sus actos.

    Agustín Moré, de 14 años, forma parte de La Columna desde pequeño. Comenzó acompañando la bandera, aunque la suya era más reducida, y más tarde se pasó al bombo, instrumento que continúa tocando. Reconoce que una de las mayores satisfacciones de estas fechas es poder vivirlas junto a sus amigos. Su primo David Albiac también mantiene intacta esa ilusión. Sale en procesión desde los seis años y recuerda especialmente la primera vez que se colgó el tambor, una experiencia nueva que al principio le resultaba pesada, aunque con el paso del tiempo y los ensayos se ha acostumbrado. Este año estrenará un tambor mayor.

    La emoción de los primeros años también la vive Julia Moré, que con 17 años sacará el estandarte del Santo Entierro en el pregón. Procesiona desde los tres años y participa tanto en la procesión de La Sentencia, el Lunes Santo, junto a su padre Agustín, como en la del Santo Entierro y Cierre del Sepulcro, el Viernes Santo, acompañando a su tía Pilar Escuín. Para Julia, portar el estandarte supone una responsabilidad especial al ser la primera insignia que identifica a la cofradía.

    La vinculación de la familia con el Santo Entierro, conocido popularmente como La Cama, se remonta a varias generaciones atrás. Los cuatro abuelos de Pilar Escuín formaron parte de los fundadores de la cofradía, una herencia que hoy continúa ella misma como presidenta desde hace tres años. Pilar destaca el orgullo que supone representar a una tradición que forma parte de su historia familiar. Su relación con la Semana Santa comenzó en la cofradía de la Virgen de los Dolores, a la que se incorporó tras hacer la comunión. A los 14 años, una amiga la animó a cambiar al Santo Entierro para llevar el pebetero, y más adelante, junto a su hermana, dio el paso al tambor.

    También José Miguel Albiac, marido de Pilar, mantiene un estrecho vínculo con La Columna. Empezó a tocar el tambor con 11 años y ahora, más de cuatro décadas después, participa como porteador del paso. Recuerda con especial cariño los primeros años, cuando la Semana Santa se vivía con el entusiasmo de ensayar con los amigos, arreglar instrumentos y compartir jornadas de convivencia. Su cuñado Agustín Moré sigue un recorrido parecido: comenzó con el bombo y actualmente ejerce como porteador y responsable de la organización del paso. Este año alcanza los 40 años procesionando, un aniversario que refleja la continuidad de una afición que se mantiene viva en la familia.

    La experiencia de esta familia caspolina evidencia cómo las cofradías de Caspe siguen creciendo gracias al relevo generacional y a la implicación de los más jóvenes. En La Columna, además, trabajan para facilitar que nuevos participantes se incorporen a la tradición, incluso prestando trajes a quienes se estrenan. Entre la solemnidad religiosa y el componente de convivencia, la Semana Santa caspolina conserva así un fuerte arraigo social y familiar que sigue pasando de padres a hijos.

  • El Santo Entierro de Alcañiz recupera reliquias de la Guerra Civil

    La cofradía del Santo Entierro de Alcañiz ha recuperado en el interior de su torre un antiguo guion, junto con otros elementos procesionales, que se cree que salieron en Semana Santa hasta la Guerra Civil. El hallazgo se produjo durante unas labores de limpieza en el espacio donde la hermandad guarda su patrimonio, un lugar que atesora recuerdos y piezas de gran valor histórico.

    El presidente de la cofradía, Alfredo Barberán, explica que el guion apareció dentro de un baúl y que, por su antigüedad, se considera una auténtica reliquia. Según apunta, durante la Guerra Civil se perdió gran parte del material procesional, por lo que este estandarte habría sobrevivido al haber permanecido muy bien custodiado. En la pieza, de color negro, figura bordado el nombre completo de la cofradía y el de la localidad.

    Junto al guion también se localizaron dos faroles y dos cruces. Los faroles, aunque no pueden fecharse con exactitud por falta de documentación, se sabe que cerraban la procesión del Santo Entierro. En cuanto a las cruces, una encabezaba el desfile y era portada por un adulto, mientras que la otra, de menor tamaño, se cree que la llevaban los niños.

    La intención de la cofradía es acondicionar un espacio expositivo permanente para mostrar estas piezas durante todo el año y acercarlas tanto a los vecinos como a los visitantes. El proyecto incluirá un rollo informativo con la historia del Santo Entierro y fotografías antiguas, y se ubicará en la zona central de la iglesia, el cruce, donde actualmente se conserva el material. La hermandad trabaja ya en la iluminación y en la delimitación del espacio, con la previsión de que pueda ser una realidad en la próxima Semana Santa.

    El guion, los faroles y las cruces no volverán a salir en procesión, con el objetivo de preservar su estado y reforzar su valor patrimonial. Esta actuación se suma a otras intervenciones de conservación impulsadas por la cofradía, que el año pasado restauró la peana de la Oración del Huerto, una pieza que no había sido intervenida en sus 82 años de historia.

  • El Drama de la Cruz de Alcorisa conmueve con una puesta en escena más espectacular en el Monte Calvario

    Miles de personas se han congregado esta tarde de Viernes Santo en el Monte Calvario de Alcorisa para asistir a la 49ª edición del Drama de la Cruz, una de las citas más emblemáticas de la Semana Santa aragonesa. La representación de los últimos días de la vida de Cristo ha incorporado este año nuevas escenas y recursos escénicos con el objetivo de reforzar el realismo y la espectacularidad de una obra que, casi medio siglo después de su nacimiento, sigue creciendo en público y en reconocimiento.

    La singularidad del Drama de la Cruz reside en su escenario natural. Lejos de los recintos cerrados o de los entornos urbanos habituales en otras representaciones de la Pasión, la escenificación se desarrolla en la ladera del Monte Calvario, siguiendo el Via Crucis empedrado del siglo XVI que asciende hasta la cima, donde se produce el momento culminante de la crucifixión. Esa integración con el paisaje convierte la experiencia en un recorrido sensorial en el que el público percibe el sonido del martillo sobre los clavos, el olor a romero y el viento frío que ha acompañado la tarde.

    Desde primera hora de la tarde, numerosos asistentes se acercaron a la plaza José Ángel Azuara, donde se habilitó una exposición fotográfica y divulgativa sobre la obra, desde la entrada triunfal en Jerusalén hasta la crucifixión, pasando por escenas como el encuentro con la Verónica camino del Gólgota. La organización también ha permitido en los últimos años que los visitantes puedan tocar algunos de los elementos empleados en la representación, como la corona de espinas, los clavos, el flagelo o el equipo de la guardia romana, con el fin de acercar al público el trabajo artesanal que hay detrás de cada detalle.

    Iván López ha interpretado por cuarta y última vez a Cristo. Al término de la función, visiblemente emocionado, ha explicado que esta edición ha sido especialmente intensa para él porque supone su despedida del personaje antes del relevo previsto para 2027. Junto a él, unos 300 actores y actrices aficionados han dado vida a la Judea del siglo I tras meses de ensayos realizados desde comienzos de año.

    Como complemento a la representación, el público ha podido visitar una muestra fotográfica paralela con 60 imágenes en blanco y negro firmadas por el fotógrafo local Abilio Andrés, centradas en gestos, miradas y sombras de la obra. Las fotografías se han puesto a la venta con fines solidarios y la recaudación se destinará íntegramente a la Asociación Española Contra el Cáncer.

    La Asociación Cultural Drama de la Cruz ha destacado la buena acogida de la jornada y ha agradecido la presencia de los miles de visitantes que han acompañado la representación. Su presidente, Mario Nuez, ha subrayado que ya se trabaja en la 50ª edición, que se celebrará el próximo año, con la intención de seguir renovando la experiencia sin perder el rigor histórico que caracteriza al montaje.

    Desde su estreno en 1978, cuando apenas un pequeño grupo de vecinos impulsó la primera escenificación, el Drama de la Cruz ha evolucionado de forma constante. En los últimos años se han incorporado pantallas gigantes con retransmisión en directo, también pensadas para facilitar la visión a las personas con movilidad reducida, y se ha mantenido la voluntad de cuidar cada elemento de la puesta en escena, incluida la indumentaria de la guardia romana y algunos pasajes del guion en latín.

    La cita se ha consolidado como uno de los grandes referentes de la Semana Santa en Aragón y como una manifestación colectiva en la que participa buena parte del municipio. Cada año, Alcorisa moviliza a cientos de vecinos que colaboran en la confección de vestuario, la preparación del recorrido y el mantenimiento del entorno del Calvario, un compromiso que ha permitido mantener viva una representación que nació sin vocación de continuidad, pero que hoy forma parte del patrimonio emocional y cultural de la localidad.

  • El redoble del tambor vuelve a latir en Alcañiz en el Pregón del Viernes Santo

    El Viernes Santo volvió a teñir de azul las calles de Alcañiz, donde miles de vecinos se echaron a la calle para vivir una de las citas más emotivas de la Semana Santa del Bajo Aragón. Tras varios días de viento, la meteorología dio una tregua y el sol acompañó una jornada marcada por la tradición, el sentimiento colectivo y el inconfundible redoble del tambor.

    Desde primera hora, el centro histórico y la parte baja de la ciudad se llenaron de familias, grupos de amigos y tamborileros que aguardaban uno de los instantes más esperados del año. El sonido seco y vibrante de los tambores volvió a imponerse como seña de identidad de Alcañiz, en una celebración que congrega a generaciones enteras alrededor de una misma costumbre.

    La priora de este año, Yolanda Valles Casas, fue la encargada de pronunciar el pregón en un acto cargado de emoción. “Más que nervios, es emoción. Tener todos los tambores callados y poder dar el pregón es un momento muy emocionante”, señaló, recordando además el vínculo familiar que la une a esta tradición y dedicando el honor a su padre, prior del Santo Entierro, que a sus 95 años continúa participando activamente en la Semana Santa alcañizana.

    Tras la lectura, el silencio se rompió con el arranque simultáneo de los tambores, que resonaron con fuerza por toda la ciudad. El estruendo colectivo, compartido por niños, jóvenes y veteranos, volvió a convertir este momento en uno de los más intensos de la Semana Santa de Alcañiz y del conjunto del Bajo Aragón.

    El eco de los tambores seguirá acompañando a la localidad hasta el Sábado Santo, cuando se anuncie su cese. Hasta entonces, Alcañiz continuará viviendo una de sus tradiciones más arraigadas, símbolo de identidad, fe y continuidad en la comarca.

  • Carmen González: «Queremos involucrar a más jóvenes en la cofradía y que salgan en la procesión»

    La cofradía de las Esclavas de la Virgen de la Soledad estrenará nueva presidencia después de la Semana Santa, en un relevo que llega con la mirada puesta en reforzar la participación juvenil y garantizar el relevo generacional dentro de la hermandad.

    Carmen González, una de las voces más visibles de la cofradía, subraya que el objetivo inmediato es implicar a más jóvenes en la vida de la entidad y conseguir que se incorporen también a la procesión. «Queremos involucrar a más jóvenes en la cofradía y que salgan en la procesión», destaca.

    La hermandad afronta esta nueva etapa con la intención de mantener vivas sus tradiciones y de consolidar una base social más amplia, en un contexto en el que la implicación de nuevas generaciones se considera clave para asegurar el futuro de la cofradía.

  • Valderrobres vive su Rompida de la Hora más esperada con un estruendo compartido por turistas de toda España

    Valderrobres volvió a vibrar este Viernes Santo con su tradicional Rompida de la Hora, una de las citas más esperadas de la Semana Santa en la capital del Matarraña y uno de los actos con mayor poder de convocatoria de la comarca. Centenares de personas se congregaron en la plaza de España para vivir al unísono el estruendo de tambores y bombos, en una jornada marcada por la afluencia de visitantes de distintos puntos de España y por una climatología favorable que permitió disfrutar del acto bajo un sol radiante.

    Desde primera hora, la plaza fue llenándose de cofrades, familiares, vecinos y turistas, muchos de ellos llegados para conocer por primera vez esta celebración y otros que repetían experiencia. Entre saludos, abrazos, fotografías y los últimos preparativos, los participantes fueron ocupando sus puestos mientras los instrumentos esperaban el momento exacto en que el reloj marcara las 12.00. La presencia de numerosos jóvenes volvió a evidenciar la continuidad de esta tradición profundamente arraigada en Valderrobres.

    A medida que se acercaba la hora señalada, la expectación crecía entre los asistentes, con el reloj como referencia constante y la plaza completamente abarrotada. Minutos antes del inicio, un cofrade portando un bombo a hombros abrió paso entre el público y fue recibido con aplausos a su llegada al centro de la plaza. El ambiente pasó entonces del silencio contenido al sonido rotundo de la Rompida, que llenó de intensidad el corazón del casco histórico.

    En el balcón del ayuntamiento, el alcalde, Carlos Boné, fue el encargado de dar los primeros redobles al bombo. Después tomó el relevo el concejal de Cultura y miembro de la Hermandad del Salto Sepulcro, José Miguel Sanz, con el tambor. Con cada toque, la plaza respondió con aplausos y emoción, mientras decenas de teléfonos y cámaras trataban de inmortalizar un momento que, un año más, volvió a reunir a Valderrobres en torno a una de sus señas de identidad más reconocidas.

  • «¡Vamos abuelo!» : Joaquín Lahoz conquista la Rompida de Calanda con sus nietos como guardianes y Resines como invitado de honor

    Calanda volvió a vivir este Viernes Santo uno de sus momentos más esperados con la Rompida de la Hora, protagonizada en esta ocasión por Joaquín Lahoz, conocido popularmente como ‘El Manzanas’, que estuvo arropado por tres de sus nietos y por el actor Antonio Resines, invitado de honor en una jornada marcada por la emoción y la tradición.

    Minutos antes del estruendo, Lahoz se mostró nervioso, aunque sin perder el humor que le caracteriza. A su lado permanecieron en todo momento sus nietos, que no se separaron de él y le acompañaron como auténticos guardianes mientras vecinos, autoridades y medios de comunicación seguían de cerca cada movimiento en el Ayuntamiento. El calandino aprovechó para presentar con orgullo a sus nietos y para compartir bromas con quienes se acercaban a felicitarle por el reconocimiento recibido este año.

    Resines, que también despertó una gran expectación en el interior de la casa consistorial, atendió a numerosos vecinos y posó para fotografías junto a Lahoz, en un ambiente de cercanía y complicidad. En el Ayuntamiento también estuvo presente el alcalde de Calanda, Alberto Herrero, que no quiso perderse el acto pese a encontrarse convaleciente de una dolencia médica. Junto a ellos, otras figuras ligadas a la tradición tamborilera, como Antonio Royo, vivieron con intensidad la cuenta atrás de una de las citas más emblemáticas de la Semana Santa calandina.

    Ya en la plaza, abarrotada de tamborileros, vecinos y visitantes, la tensión fue en aumento hasta el momento decisivo. Los nietos de Lahoz siguieron a su lado en todo momento, lanzándole ánimos mientras la multitud se preparaba para el estallido. Tras la salida del Bombo Grande y la colocación de los protagonistas, los últimos segundos transcurrieron entre gritos de aliento, palillos en alto y una gran expectación que culminó con el estruendo de la Rompida, apenas unos instantes antes de las 12.00.

    Al término del acto, Resines resumió la experiencia en una sola palabra: “acojonante”. El actor añadió que había recibido invitaciones para acudir en años anteriores y que no entendía por qué no había vivido antes en primera persona una celebración que, una vez más, convirtió a Calanda en epicentro de la tradición aragonesa y de la emoción compartida.

  • Vive en directo la representación del Drama de la Cruz de Alcorisa

    Alcorisa vuelve a convertirse esta tarde en escenario del Drama de la Cruz, una de las representaciones más emblemáticas de la Semana Santa turolense, que este año alcanza su 49.ª edición. La cita comienza a las 17.00 y puede seguirse en directo a través de este periódico digital, con el objetivo de acercar la obra al público y ofrecer una experiencia más inmersiva.

    La representación incorpora este año la renovación de algunas escenas clave, en las que el pueblo de Judea se mezcla con los espectadores para hacerles partícipes de la obra. Además, antes del inicio, el público puede observar y tocar algunos de los objetos que forman parte de la escenificación, como la corona de espinas, los clavos, el flagelo o el armamento de la guardia romana, elementos que refuerzan el rigor histórico de la puesta en escena.

    El Drama de la Cruz se estructura en tres partes. La primera se desarrolla en un espacio abierto del parque frente a la plaza José Ángel Azuara, donde se ubica la primera de las pantallas. La segunda transcurre en el vía crucis, en un entorno natural que limita el acceso de público y obliga a utilizar cámaras portátiles camufladas para captar algunos de los momentos más intensos, como las caídas de Cristo, papel que vuelve a interpretar Iván López.

    La tercera escena muestra la llegada al Gólgota y la crucifixión, el momento culminante de un espectáculo de dos horas de duración en el que participan 300 vecinos como actores. La implicación del pueblo ha sido clave para consolidar una representación que nació en 1978 con un grupo reducido de participantes y que hoy congrega a unos 4.000 espectadores.

    Desde hace cuatro años, la obra cuenta con tres pantallas gigantes y retransmisión en directo para no perder detalle de la acción. La tecnología se integra en la dramaturgia sin restar protagonismo a los momentos más solemnes, como la crucifixión, cuando se apagan las pantallas situadas en la parte alta del Monte Calvario para dejar todo el peso de la escena al sonido del martillo sobre los clavos.

  • Alcachofas con gambas en salsa verde

    Las alcachofas con gambas en salsa verde siguen ganando presencia en las cocinas aragonesas como una receta sencilla, de temporada y muy ligada al producto fresco. El plato, que combina verduras y marisco en una elaboración ligera, se prepara a partir de alcachofas limpias y cocidas, acompañadas después por una salsa verde aromatizada con ajo, perejil y cebolla.

    Para evitar que la alcachofa se oxide durante la limpieza, se recomienda sumergirla en un bol con agua y perejil. A continuación, se retiran las hojas exteriores, se corta parte del tallo, se recorta la punta y se limpian bien tanto la base como el interior, en caso de que presenten pelillos. Una vez listas, las alcachofas se dejan en remojo antes de pasar a la cocción.

    El siguiente paso consiste en hervirlas en una olla con abundante sal durante unos 20 minutos, hasta que queden tiernas. Mientras tanto, se prepara la base de la salsa picando cebolla muy fina, junto con perejil y un par de ajos. Si se desea, tras la cocción las alcachofas pueden pasarse a un bol con agua y hielo para cortar el calor, aunque este paso puede omitirse si van a servirse de inmediato.

    La salsa se elabora en una sartén con aceite de oliva virgen extra, donde se sofríe primero la cebolla hasta que quede transparente. Después se añade el ajo y el perejil picados, seguidos de una cucharada de harina, que debe tostarse ligeramente sin dejar de remover. A continuación, se incorpora el agua de cocción y las alcachofas, con un toque de sal, y se deja todo tapado durante unos cinco minutos para que la mezcla ligue.

    En paralelo, los langostinos se saltean en otra sartén con un chorrito de aceite de oliva virgen extra hasta que cambien de color. Una vez hechos, se añaden a la cazuela de las alcachofas para terminar el plato, que se sirve caliente y con la salsa verde como protagonista. Una receta tradicional, de sabor suave y muy apreciada en Aragón por su equilibrio entre producto de huerta y marisco.

  • Miles de tambores rompen el cierzo y late en la Ruta del Bajo Aragón

    Miles de tambores y bombos volvieron a romper la medianoche en la Ruta del Tambor y Bombo del Bajo Aragón, donde siete de sus nueve localidades vivieron con intensidad el arranque de la Semana Santa tras meses de espera. Albalate del Arzobispo, Alcorisa, Andorra, Híjar, La Puebla de Híjar, Samper de Calanda y Urrea de Gaén transformaron sus plazas en un estallido de sonido y emoción, en una tradición reconocida por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial y declarada Fiesta de Interés Turístico Internacional.

    En Albalate del Arzobispo, la plaza se llenó hasta los bordes antes de la medianoche y el momento se vivió con máxima tensión hasta que la alcaldesa, Celia Trullen, bajó el pañuelo blanco y dio paso al estruendo. El repique de tambores abrió una noche que se prolongó por las calles y que enlaza con la procesión de madrugada con la matraca.

    Alcorisa vivió una imagen similar en la plaza de los Arcos, que pasó de la calma al lleno absoluto en pocos minutos. A las puertas del Ayuntamiento, las autoridades recordaron la anécdota de un año en el que se llegaron a extraviar las llaves consistoriales antes de Romper la Hora. Esta vez, con el toque de corneta y la bajada de la vara de mando, el silencio quedó atrás y la plaza respondió con fuerza.

    En Andorra, la jornada contó con la presencia del actor y humorista aragonés Jorge Asín, invitado al acto desde el balcón de la Casa Parroquial junto al alcalde, Rafa Guía. La plaza reunió a miles de personas entre túnicas negras y el sonido constante de tambores y bombos, pese al frío y al viento que azotaron la villa minera. La expectación creció hasta el instante del inicio, cuando el propio Asín se sumó al ritmo del bombo.

    Híjar mantuvo la tradición en una plaza España abarrotada y con el viento contenido, aunque menos agresivo que en otras localidades del entorno. El alcalde, Jesús Puyol, marcó el inicio del acto desde el centro de la plaza, ante una multitud que aguardaba en silencio. Cada golpe resonó con fuerza y abrió una noche marcada por la emoción y por el arranque de la fiesta del tambor.

    La Puebla de Híjar vivió también una noche multitudinaria. El primer mazazo al bombo gigante lo dio Paco Pastor, presidente del Consorcio Nacional, en representación de la asociación que recibió ese mismo Jueves Santo el Tambor de Honor del Ayuntamiento. La plaza se llenó en los minutos previos a medianoche y el ambiente se calentó de inmediato pese al frío. La intensidad fue tal que incluso se rompió el parche del tambor que portaba Pastor.

    En Samper de Calanda, los asistentes aguardaron en silencio el repique de las campanas antes de que los alabarderos Adrián y Alejandro abrieran el toque con sus cornetas. A partir de ahí, el sonido de tambores y cornetas se extendió por la plaza España y acompañó después el camino hacia el Calvario, donde la Bajada de las Imágenes puso el broche a una noche de gran emoción.

    Urrea de Gaén concentró las miradas en el ‘Campanico’ de la iglesia, cuya campana marcó el inicio de Romper la Hora. Con la plaza llena de túnicas negras y la iluminación especial de la retransmisión televisiva, el pueblo entero respondió al unísono cuando llegó la medianoche. Poco después arrancó la procesión, organizada con la participación de los más pequeños y con el recorrido adaptado al interior del casco urbano por las fuertes rachas de viento.

    Mientras Alcañiz guardaba silencio con su procesión de Jueves Santo, el resto de localidades de la Ruta mantuvo el pulso de una tradición que sigue reuniendo a vecinos, descendientes y visitantes en torno al sonido común del tambor y el bombo. Tras la medianoche, los actos continuaron en distintos puntos del Bajo Aragón Histórico, como la procesión de las Antorchas en Andorra o la de los Rosarieros en Híjar, que suele prolongarse hasta la madrugada.

    La Semana Santa del Bajo Aragón continuará este Viernes Santo con la Rompida de la Hora de Calanda al mediodía, seguida de 26 horas ininterrumpidas de toque, y con el regreso del sonido de los tambores a Alcañiz en la procesión del Pregón. Las localidades de la Ruta afrontan así unos días de máxima afluencia y reencuentro, en los que el turismo de raíces y la devoción vuelven a llenar calles y plazas de la comarca.